martes, 1 de marzo de 2011

LA FOTOGRAFÍA EN EL CINE ¿ARTE O COPIA DE LA REALIDAD?

Análisis a través de CIUDADANO KANE, película dirigida, escrita, producida y protagonizada por el Estadunidense Orson Welles, considerada como una de las obras maestras de la historia del cine.

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Con la invención de la cámara fotográfica se pensó en la decadencia de las otras prácticas consideradas arte, el hecho de que un objeto captara en un instante todo detalle del mundo, hacía creer que este bello arte se convertiría en el más sobresaliente en un futuro, sin embargo, estaba siendo pensado como algo que tan solo representaba la realidad, no obstante, las ideas y sentimientos del autor pasaban a un segundo plano.

La fotografía entendida como arte, es algo más que la mera copia de la realidad, ésta habla por sí sola, posee un lenguae propio en donde se crea un juego apasionante de percepciones e interpretaciones.

A comienzos del siglo XX ya muchos fotógrafos considerados artistas, planteaban la fotografía como algo que va más allá que la simple copia de la realidad, por el contrario encontraban en ella una manera de expresar y mostrar su mundo interior, algo así como el verso libre, que permite divagar, pensar, conocer y mostrar sin que la sonoridad se manifieste abruptamente, puesto que ella implícitamente y de manera muy sutil, se incluye dentro de los versos, obteniendo resultados armónicos, así mismo, la fotografía a través de sus encuadres, iluminación, color y textura encuentra resultados propios y a su vez armónicos que conllevan a una subjetividad libre, vista como aquello que el autor y el espectador interpretan de la obra.

La cámara capta un momento pero no una realidad, y es que si la fotografía fuese una copia de ésta, sólo porque en el papel vemos un paisaje o una persona que existe realmente, entonces, diríamos analógicamente que el cine de autor sería una copia, sombra o autobiografía del director, en donde el trabajo a realizar sería mínimo, transcribir bajo el formato de guión la vida del director, proceder a la grabación y terminamos, así pasaría de ser arte para convertirse en algo simplemente comercial, sin profundidad ni trascendencia y sin embargo sabemos que no es precisamente éste el objetivo de dichas películas.

Así pues, llegamos al cine, al estudio de éste y la integración de la fotografía en él, entendiéndolo como arte y como mensaje estético, analizando que los elementos fotográficos dentro de un film funcionan como imágenes en movimiento, las cuales en muchas ocasiones durante la proyección de la cinta van acompañadas de musicalización, que según la teoría psico-estética de Jean Mitry, y como aporte secundario de la misma, resalta la relación entre imágenes y sonidos, las cuales se consideran herramientas básicas para toda película, ya que éste permite la posibilidad de revelación poética, y se considera el mejor medio para lograr una significación simbólica, teniendo en cuenta que el sonido no deberá repetir lo que la imagen muestra, de igual forma la música permite la creación de estilo y captación del espectador, generando en él todo tipo de emociones.

De esta manera no sería lo mismo ver a Natasha y Alba, protagonistas de la película Habitación en Roma, encerradas en un cuarto durante todo el transcurso de la cinta, sin la melodiosa voz de Russian Red, intérprete de las canciones que forman parte de la banda sonora.

Por otro lado, Roland Barthes, escritor, ensayista y semiótico Francés, nos obsequia unos interesantes documentos a los que ha titulado, el Mensaje Fotográfico y la Retórica de la Imagen, en el que afirma que estas poseen un "mensaje secundario", el cual puede darse a conocer a través de herramientas utilizadas como trucajes, poses, objetos, fotogenia entre otros.

Ciudadano Kane, película producida y protagonizada por el estadounidense Orson Welles y considerada como una de las obras maestras de la historia del cine, posee ciertos elementos que afirman lo escrito por Roland Barthes, a manera de ejemplo se citará aquella escena en la que el protagonista Charles Foster Kane se encuentra a punto de fallecer, se hace una toma en primer plano que enfoca su mano en la que tiene aferrada una bola de cristal, en cuyo interior existe una casa rodeada de nieve, al morir Foster deja caer la bola pronunciando la palabra Rosebud, la cual se convertirá en el enigma a desarrollar durante todo el film.

La paradoja fotográfica expresada por el mismo autor trae consigo la interpretación de imágenes con códigos y sin códigos, igual a nivel connotado y denotado, el primero de ellos y siguiendo con el ejemplo, hace referencia a lo que se ve más allá de lo que la simple imagen muestra, es decir, al mejor estilo de la vida perfecta de un pingüino atrapado en una bola de cristal, Foster recuerda su niñez como aquella etapa en la que en su casa rodeada de nieve jugaba con un trineo (Roseburd), feliz, junto con su familia y lejos de preocupaciones, queriendo al final de su vida volver a esa época, y necesitando reencontrarse con sus padres, de esta manera la casa atrapada en la bola de cristal, termina convirtiéndose en la casa de su niñez.

Por el contrario el segundo, nos muestra la imagen o fotografía como una copia de la realidad-la muerte de Foster- pero no nos resuelve la incógnita de su última palabra.
Ahora bien, en el mensaje denotado se halla la interpretación de las imágenes tal y como son, queriendo decir esto que la reportaría gráfica, haciendo énfasis básicamente en los acontecimientos sociales y en los tiempos de guerra, funciona como copia de la realidad, ya que se trata de captarla tal y como es, sirviendo la fotografía como muestra a la sociedad de la barbarie y el horror del momento, para que se llegue a una toma de conciencia, ejemplo tal se puede apreciar en la fotografía ganadora del premio Pulitzer de Nick Ut, en donde quien admira u observa la imagen logra sentir lo que los niños que aparecen en ella están viviendo, tras el ataque cercano de napalm en Trang Bang, durante la guerra del Vietnam.

Transportando lo anteriormente dicho al cine, nos remitimos al documentalista Dziga Vertov, en su teoría El Cine-Ojo, en la que se pretende captar la realidad tal cual como se presenta, rechazando todo tipo de decoración, actores profesionales y puesta en escena que se pueda realizar, y considerando a su vez que el lente de la cámara ve más de lo que el ojo humano puede ver.

Por otro lado, si bien es cierto, que la fotografía tiene su propio lenguaje, también lo es y en palabras de Jean Mitry teórico francés , crítico y director de cine, que antes de ser fotografía el realizador debió trabajar con la realidad, pero después de habérsele hecho algún tratamiento a la misma, es el espectador quien le da el sentido a dicha imagen.

Retomando la película ciudadano Kane, traigo a colación la típica imagen en donde aparece Charles Foster dando su discurso y a su espalda se refleja un gran cartel de su cara, la realidad con la que entra a jugar el director de fotografía es Foster dando su discurso, pero el tratamiento que le da a la misma, es decir, el contrapicado que hace contribuye a que el personaje se vea más grande y poderoso, lo que hace que el espectador le dé un sentido diferente a la fotografía.

De esta manera entramos a otra técnica utilizada a lo largo de la película, la profundidad de campo, la cual normalmente es entendida como el enfoque principal que se le da a un objeto o persona, dejando el resto del encuadre de manera borrosa, en esta cinta, dicho concepto es transformado y mantiene enfocados todos los objetos que están frente a la cámara sin darle prioridad a ninguno, lo que hace que el espectador decida dónde centrar su atención; esta técnica ayuda a crear la impresión de inmensidad de espacio que puede hacernos ver a Kane como una enorme figura, grandiosa o extremadamente distante y solitaria.

De otro lado, hablamos de una fotografía con lenguaje autónomo en la que se juega pero no se emite lo real, es decir, a través de técnicas el artista hace experimentos con objetos reales agua, vientos, luz, velocidad, colores, entre otros, obteniendo como resultado algo abstracto que lógicamente va a hablar por sí solo.

Teóricos de cine cómo Jean Mitry rechazan éstas fotografías afirmando que el ritmo abstracto se aproxima a otras artes visuales, y por consiguiente se pierde, en cuanto al cine se refiere, el estilo natural de éste.

Ahora bien, si entendemos el arte como creación, así mismo entenderemos que la fotografía entendida como arte no es la mera copia de la realidad, sino la transformación de lo observado, dependiendo de la perspectiva e interpretación que el espectador haga de la obra.

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN


Porque el cine es arte, liberación, amor, pasión y belleza; a continuación algunos de los poemas narrados y actuados en esta cinta, dirigida por Eliseo Subiela y en la que se hacen partícipes poetas de gran categoría como Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo.



Espantapájaros 18 (oliverio girondo)


Llorar a lágrima viva.

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Espantapájaros 1 (oliverio girondo)

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue y no otra la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?¡ María Luisa era una verdadera pluma!.

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres ¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.

"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

No te salves (Mario Benedetti)

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Costumbres (Juan Gelman)

No es para quedarnos en casa que hacemos una casa.
No es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y paciencias de animal.

Poco se sabe (Juan Gelman)

Yo no sabía que no tenerte podía ser dulce
como nombrarte para que vengas aunque no vengas
y no haya sino tu ausencia tan dura
como el golpe que me di en la cara pensando en vos.





martes, 22 de febrero de 2011

EL MANEJO DE LAS EMOCIONES EN EL CINE DE BUEN CONTENIDO, ES COMO UN MARTINI EN UN PALADAR EXQUISITO.

El cine comercial, se sumerge cada vez más en un juego predecible, en donde las historias no tienen profundidad y en el que las propuestas artísticas han quedado encerradas en una “caja de pandora”, como si de un mal para la humanidad se tratara; la forma de contar las tramas y el éxito de las mismas se sustentan básicamente en la fuerza de sus efectos visuales, utilizando escenografías, encuadres, juegos de imágenes, fotografía, lenguaje y musicalización, que de una u otra forma han caído en una serie de lugares comunes que parecen ya no caminar hacia ningún lado.

Así mismo, en él los sentimientos de los elementos y relaciones de la realidad, o la imaginación, se expresan tanto interna como externamente, entonces es en ese instante cuando lloramos, reímos, sufrimos y aplaudimos la cinta, expresando así lo que denominamos como emociones.

Ahora bien, ¿querrá decir esto que las emociones sólo se sienten en las películas comerciales?, entonces… ¿Existirá una manera de entender las emociones en el cine de buen contenido?

Bien, el buen cine muy sutilmente causa catarsis, (descarga emocional) que al estilo de las grandes obras Griegas, específicamente en relación a las de la tragedia producen estremecimiento, sin necesidad de que las imágenes y los hechos que se muestran en él sean exagerados para causar en el espectador un sube y baja de emociones.

Analógicamente diríamos que es como un buen perfume, suave, delicado, cuidadoso y agradable al olfato, presentado en pequeñas cantidades, pero que cuyo olor es duradero, igualmente las emociones se hacen presentes de una forma más profunda, que voluntaria o involuntariamente, con propósito o sin propósito, directa o subliminalmente, sumergen al público en una serie de interrogantes y liberación.

Así, basados en la poética de Aristóteles y entendiendo la tragedia como una expresión artística, que permite la formación y transformación del individuo, dejando ver el mundo en su estado abierto (Heidegger) y en donde predomina la estética en todas sus dimensiones, desde una actuación bien ejecutada hasta la utilización de un lenguaje armonioso acompañado de ritmo y canto, diríamos que la catarsis trata de redimir (o "purificar") al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, puesto que al involucrarse en la trama, el público puede percibir e incluso sentir dichas pasiones junto con los personajes, pero sin ninguna prevención o temor a sufrir sus verdaderos efectos.

Por otro lado y en complemento a la definición de catarsis otorgada por Aristóteles, traigo a coalición la de los psicoanalistas Josef Breuer y Sigmund Freud, en donde nos expresan que cuando las emociones o recuerdos reprimidos salen a flote, genera un desbloqueo súbito de dicha emoción con impacto duradero, de esta forma, no es secreto que durante la visualización de un film, el espectador está expuesto a una serie de conmociones que conducen a cuestionamientos y sí, tal vez desbloqueos, pero no me atrevería a decir súbito si no por el contrario pasajeros, pues el cine arte pueda que ayude a transformar, eso sí, a través de valores y no mensajes, pero sin embargo los miedos, deseos y recuerdos reprimidos necesitan de otros métodos más contundentes para liberar esas emociones que inquietan al ser.

Entonces he aquí el problema ¿Qué catarsis puede generar la típica película de Hollywood en donde el “arte” es visto como aquellas escenas en las que sobresalen las persecuciones de autos, explosiones, deseos meramente carnales, sangre y horror?

Por el contrario cintas como Fresas Salvajes por ejemplo, -historia de un hombre de 78 años, que tras soñar su propia muerte, emprende un viaje interior que lo lleva a explorar todo lo que ha sido su vida- son obras que a través de sus escenografías, movimientos de cámara, fotografía, lenguajes y por supuesto trama nos conducen a indagar, y en este caso específico al cuestionamiento del por qué de nuestra existencia, haciéndonos a su vez comprender o generar emociones encontradas que dejan entrever, que todos los seres humanos, en forma individual, son los que crean el significado y la esencia de sus vidas, siendo éste el fundamento principal del existencialismo.

Así mismo, el expresionismo, corriente artística del siglo xx, es evidenciado con un manejo de sombras y contrastes bien ejecutados, una iluminación sublime acompañada por adecuados ángulos, objetos curiosos como un reloj sin manecillas que asemeja la detención del tiempo, un sinfín de movimientos de cámara y planos, en su mayoría cercanos, para lograr una búsqueda de la expresión de los sentimientos y las emociones del autor.

De esta forma nuevamente nos encontramos con las “emociones”, esta vez Jean-Paul Sartre, filósofo, escritor y dramaturgo francés, exponente del existencialismo, nos regala una joya más al que ha denominado “Bosquejo de una teoría de las emociones”, viéndolas como transformación y aprehensión del mundo, no como hecho aislado sino estudiándolas como fenómeno trascendental puro, lo cual implica encontrar una explicación al concepto de emoción en sí, sus causas y consecuencias.

Para aprehender el mundo se es necesaria la exploración del mismo,(no se puede apreciar una película sin ser vista) éste se aprehende a cada instante cuando se analiza y se interactúa, entonces en una cinta el sujeto también se emociona cuando a través de los actos vistos, logra comprender el planteamiento que el autor quiso expresar, sin embargo la lectura que se hace de una obra varía dependiendo de las perspectivas, ahora bien, si el individuo en su exploración del mundo fracasa o si el espectador no logra comprender y se siente vacío cuando en realidad ha visto algo interesante, surgen otros tipos de emociones como la irritación, ira o tristeza, que también forman parte del ser humano y que han sido analizados por Sartre como la adaptación irreflexivamente con el fin de tomar una posición distinta ante el mundo en una forma fácil o conveniente, es en ese instante cuando se escuchan frases como “que película más aburrida”, “no me gustó”, “prefiero el cine comercial”

Por otro lado para entender las emociones en el buen cine, me traslado a una película reciente titulada Vicky Cristina Barcelona, escrita y dirigida por Woody Allen, uno de los directores de la buena comedia, esa que va más allá de la simple gracia que pueden causar sus guiones, la que va más allá de lo profundo.

En ella se ve el equilibrio perfecto de cuatro emociones, (alegría, ira, tristeza, miedo) representada por cuatro personajes (Juan Antonio, María Elena, Cristina, Vicky) cada uno de ellos con una perspectiva diferente de lo que es el amor, pero que finalmente este logra evidenciarse como una integración de todas estas emociones y sus relaciones. Juan Antonio un hombre alegre un tanto bohemio encuentra en María Elena (ex esposa) su complemento perfecto, pero que debido a la ira de esta terminan por separarse a tal punto que uno casi mata al otro, a su vez Juan encuentra en Vicky una de las emociones más oscuras, el miedo, y por último logra complementarse con cristina la chica que ve el mundo de una manera diferente.

Así pues, y a manera de conclusión, las emociones en el buen cine son como un Martini en un paladar exquisito, se sienten, se viven, solo que como fue escrito anteriormente de una manera muy sutil y profunda, buscando ser equilibradas y respetando siempre el hecho de que todos tenemos nuestra forma de interpretar y vivir nuestros sentimientos y emociones.