Con la invención de la cámara fotográfica se pensó en la decadencia de las otras prácticas consideradas arte, el hecho de que un objeto captara en un instante todo detalle del mundo, hacía creer que este bello arte se convertiría en el más sobresaliente en un futuro, sin embargo, estaba siendo pensado como algo que tan solo representaba la realidad, no obstante, las ideas y sentimientos del autor pasaban a un segundo plano.
La fotografía entendida como arte, es algo más que la mera copia de la realidad, ésta habla por sí sola, posee un lenguae propio en donde se crea un juego apasionante de percepciones e interpretaciones.
De esta manera no sería lo mismo ver a Natasha y Alba, protagonistas de la película Habitación en Roma, encerradas en un cuarto durante todo el transcurso de la cinta, sin la melodiosa voz de Russian Red, intérprete de las canciones que forman parte de la banda sonora.
Ahora bien, en el mensaje denotado se halla la interpretación de las imágenes tal y como son, queriendo decir esto que la reportaría gráfica, haciendo énfasis básicamente en los acontecimientos sociales y en los tiempos de guerra, funciona como copia de la realidad, ya que se trata de captarla tal y como es, sirviendo la fotografía como muestra a la sociedad de la barbarie y el horror del momento, para que se llegue a una toma de conciencia, ejemplo tal se puede apreciar en la fotografía ganadora del premio Pulitzer de Nick Ut, en donde quien admira u observa la imagen logra sentir lo que los niños que aparecen en ella están viviendo, tras el ataque cercano de napalm en Trang Bang, durante la guerra del Vietnam.
Transportando lo anteriormente dicho al cine, nos remitimos al documentalista Dziga Vertov, en su teoría El Cine-Ojo, en la que se pretende captar la realidad tal cual como se presenta, rechazando todo tipo de decoración, actores profesionales y puesta en escena que se pueda realizar, y considerando a su vez que el lente de la cámara ve más de lo que el ojo humano puede ver.
Retomando la película ciudadano Kane, traigo a colación la típica imagen en donde aparece Charles Foster dando su discurso y a su espalda se refleja un gran cartel de su cara, la realidad con la que entra a jugar el director de fotografía es Foster dando su discurso, pero el tratamiento que le da a la misma, es decir, el contrapicado que hace contribuye a que el personaje se vea más grande y poderoso, lo que hace que el espectador le dé un sentido diferente a la fotografía.
De esta manera entramos a otra técnica utilizada a lo largo de la película, la profundidad de campo, la cual normalmente es entendida como el enfoque principal que se le da a un objeto o persona, dejando el resto del encuadre de manera borrosa, en esta cinta, dicho concepto es transformado y mantiene enfocados todos los objetos que están frente a la cámara sin darle prioridad a ninguno, lo que hace que el espectador decida dónde centrar su atención; esta técnica ayuda a crear la impresión de inmensidad de espacio que puede hacernos ver a Kane como una enorme figura, grandiosa o extremadamente distante y solitaria.
De otro lado, hablamos de una fotografía con lenguaje autónomo en la que se juega pero no se emite lo real, es decir, a través de técnicas el artista hace experimentos con objetos reales agua, vientos, luz, velocidad, colores, entre otros, obteniendo como resultado algo abstracto que lógicamente va a hablar por sí solo.
Teóricos de cine cómo Jean Mitry rechazan éstas fotografías afirmando que el ritmo abstracto se aproxima a otras artes visuales, y por consiguiente se pierde, en cuanto al cine se refiere, el estilo natural de éste.
Ahora bien, si entendemos el arte como creación, así mismo entenderemos que la fotografía entendida como arte no es la mera copia de la realidad, sino la transformación de lo observado, dependiendo de la perspectiva e interpretación que el espectador haga de la obra.


