miércoles, 13 de enero de 2016

El Recuerdo  
(Inspirado en las tomas de Yagé) 



Amargo, sagrado  y esperanzador néctar que emana de la tierra,
Miedos que se refugian en el indómito pezón de la montaña,
Llaves que callan una noche con un sin fin de recuerdos,
Tormentas de castigos que apresuran por salir,
Gratitud al Dios del cielo
Y miradas impávidas  al infinito que se pinta de verde,
Porque verde son mis pintas, verdes son las luces, verdes son sus hojas,
Verdes sus labios, sus manos, sus cejas, sus ojos.

Su sonrisa en vuelo de pájaro
Me sumerge en  mi niñez,
Su fiereza encantadora
Reconforta mi espíritu.
Su abrazo fraternal
Me recuerda su olor, entonces…
Pronuncio su nombre
Y Condeno  Mi inocencia
Justo en ese instante  
Lo veo venir.

Bendito vómito que transforma la penuria en canto
Bendita  la quena, la guitarra, el bombo y su voz
Bendita sed que del alma surge,
Benditas mis manos que  siempre, siempre  danzan sin parar.
Bendito Los ojos del viento, la pureza del agua
La piel tosca de las piedras, la  fidelidad de los animales,
El calor del sol, la alegría de la luna, el brillo de las estrellas,
Bendita la vida, bendito seas tú.

Adriana Hurtado Sabayet


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